viernes, 26 de febrero de 2010

Las Bieventuranzas: Mt 5,6-8 (2 parte)

En esta ocasión continuaremos analizando las siguientes tres bienaventuranzas:
Mt 5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Mt 5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Mt 5:8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Mt 5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados: a diferencia de Lucas (Lc 6,21) donde se dirige a los que padecen hambre, osea los que se encuentra en una condición de necesidad y pobreza, Mateo espiritualiza esta bienaventuranza, poniendo, hambre y sed de justicia. La justicia era la piedad del judío en el A.T y también en el judaísmo tardío, y consiste en actuar conforme a la voluntad divina, para los Fariseos la justicia se conseguía por el estricto cumplimiento de la Ley, en cambio Jesús pone la justicia como un don divino , pero a su vez la palabra dikaiosunē (justicia) en el evangelio de Mateo es entendida como una conducta humana, no solamente significa esperar pasivamente la justicia divina, la expresión tener hambre y sed tanto en ambientes judíos como helenísticos significa: anhelar algo, esforzarse por conseguirlo, de este modo se continúa con la estructura vetero-testamentaria en la cual la justicia es la conducta ordenada por Dios en virtud de la Alianza contraída con El , algo así como un código de conducta familiar.

Mt 5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia: los misericordiosos no deben ser entendidos solamente aquellos que dan limosnas, es ante todo una actitud frente al que sufre y está en necesidad, así también la misericordia de Dios como promesa, no debe ser entendida como actos de misericordia divina aisladas en la vida de la persona sino el acto de gracia por el cual la persona es salvada del juicio divino. En el judaísmo era muy acentuado el deber de la misericordia con el huérfano y la viuda (Dt 24,17-22) y se esperaba una recompensa de Dios quien es justo y reclama justicia, pero Jesús según Mateo parece rechazar la idea de remuneración, osea esperar de Dios un trato que se corresponda a nuestro obrar (Mt 20,1-16). Sin embargo según algunos exegetas esta cuestión de que la misericordia humana precede y motiva a la misericordia divina, es también posible.

Mt 5:8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios: los limpios de corazón es una expresión que proviene de la espiritualidad de los Salmos, Sal 24,4; 50,12; 73,1 y no se refiere tanto a la pureza moral (ausencia de pecado) o la castidad (que será una interpretación exegética de la vida monástica), sino a la rectitud y la sinceridad. El corazón en el lenguaje judío no designa una esfera interior del hombre sino el centro del querer, pensar y sentir osea algo que se exterioriza, en el judaísmo la pureza para acercarse a Dios se daba tanto en lo ritual como en lo moral, Jesús enfatiza lo importante de la pureza interior por encima y casi relativizando la pureza ritual.
El ver a Dios es la esperanza escatológica tanto del judaísmo como del cristianismo, es lo que conocemos como la visión beatífica, cuando Dios deje de ser un misterio y seamos uno con El. Es pues la bienaventuranza con la promesa más excelsa de todas.

Saludos y bendiciones
Luis Breña

1 comentario:

  1. vemos claro lo que se quiere decir en este escrito es que la justicia antigua es distinta a la de hoy en dia.
    la justicia antes la hace Dios directamente y l hoy tambien pero es el hombre quien reparte esa justicia pero injustamente .
    dios tarda pero llega por que llega.
    dios te bendiga lalo

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